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Martes, 17 de Marzo de 2009 19:00

La Alcaldía Distrital parece estar con el agua al cuello por la reestructuración administrativa, la inoportuna alza en impuestos, las denuncias sobre feria de contratos amañados y la prevalencia de un aparente estilo técnico que agrede a la clase política.

Para el Distrito de Barranquilla es saludable contar con un Alcalde como Alejandro Char que por juventud e idoneidad profesional quiere trabajar en beneficio de la ciudad 24 horas al día. El Alcalde Char da la impresión de resolver todo con mucha rapidez, cuando en realidad puede  equivocarse de manera grave en temas gruesos.

Si el mandatario distrital insiste en sostener posiciones intransigentes y tercas, probablemente su luna de miel con la opinión pública terminará más temprano que tarde. El Alcalde viene actuando con celeridad en una serie de temas, entre ellos el de las concesiones, en el marco de una tarea que le aplaudo y reconozco por su osadía. Pero Char sufre a menudo de incontinencia verbal, soberbia desmesurada y hasta del síndrome del desprecio por los demás cuando se refiere a alguien que lo ha criticado o cuestionado en su proceder administrativo.

La ciudad enfrenta varios desafíos, uno de ellos es mantener el equilibrio fiscal. El Presupuesto Distrital de 2009 a duras penas si llegará a ingresos efectivos de 700 mil millones de pesos, porque los recaudos tributarios se vendrán al suelo en predial, industria y comercio y otros, no tanto porque los barranquilleros sean malas pagas sino por los aumentos que implica la actualización de tarifas, el incremento de los milajes y el mal momento de la economía nacional, regional y local. 
Somos amigos de las reestructuraciones administrativas orientadas a racionalizar el gasto de funcionamiento para liberar recursos con destino a la inversión pública. Pero es un contrasentido hacer una masacre laboral para patear a quienes ayer eran sus mejores aliados políticos y les han aprobado todas las iniciativas en el Concejo Distrital, en un tradicional quítate tu pa`ponerme yo. 
A los trabajadores del Damab tienen ocho meses que no les pagan, la reestructuración hospitalaria no ha sido bien explicada y los problemas de movilidad urbana aumentan cada día más. Tampoco deja buen sabor un contrato del orden de los 900 millones de pesos al año con una firma bogotana que supuestamente nos enseñará a ser mejores ciudadanos. ¿Eso es gastar con criterio racional? Parece que no.

Alex Char Chaljub hace bastante ruido pero las nueces parecen pocas. Tenemos que convencernos definitivamente del terrible daño que le hace a la ciudad la figura del mesianismo, que termina reducida a simples dioses de papel inflados por la fotografía y la televisión, mientras el drama social de la ciudad crece, mientras la pobreza ahoga y mata a nuestra gente.  Alcalde Char: los tecnicismos son buenos, pero cuando se divorcia del pensamiento político se estrella con sus propias contradicciones y pierde el respaldo popular. Ojalá se dejara ayudar un poquito. Ganaría más Barranquilla. 

Los incrementos que para el año 2009  solicitó la administración Char y aprobó el honorable concejo Distrital acabarán con la paciencia de los barranquilleros que ya no soportan la cascada de impuestos recientemente aprobados en el nuevo estatuto tributario, particularmente lo relacionado con el predial.

El economista Jorge Vergara nos corrobora la apreciación con el siguiente análisis:

“El gobierno nacional a través del Conpes autorizó un aumento tarifario para el año 2009, de máximo  5%. Pero el Concejo violó esta disposición al aumentar los impuestos para los distintos estratos sociales así:
                  $ MILL
ESTRATO    BASE.G      TAR./08         TAR/09   PAGO/08  PAGO/09  DIF      %INCR

     1             30.000.000      2.7                   4.7           81.000     141.000   60.000        74%
    2             35.000.000      3.6                   5.6         126.000     196.000   70.000        56%
    3             45.000.000      5.0                   7.0         225.000     315.000   90.000        40%
    4             55.000.000      6.3                   8.3         346.500     456.500  110.000       32%
     5             75.000.000      7.7                   9.7         577.500     727.500  150.000       26%
    6             90.000.000      9.0                  11.0        810.000     990.000  180.000       22%

COMER    500.000.000      9.5                  11.5      4.750.000   5.750.000 1.000.000   21%

Igual sucede con el incremento para el sector Industrial que es el del orden del 21%”

Estoy de acuerdo con los profesionales, empresarios y gremios que se oponen a este tipo de aumentos, porque se constituyen en elementos desestabilizadores de la confianza inversionista, además de atentar contra la generación de empleo y el bienestar social. Tal como vamos en Barranquilla, lo más claro es que tendremos a corto plazo una ciudad que perdió toda su capacidad competitiva. Al lado de los impuestos y otras arandelas, contamos también con las tarifas de agua potable y saneamiento básico más caras del país. Y eso que estamos al pie del Rio Magdalena.

Lo que ocurre en materia tributaria, principalmente en el tema del predial, es aterrador. A los sectores de menores ingresos como el estrato uno se les va a incrementar su predial en un 74% y a la denominada clase media en el orden del 40%. En Barranquilla aumentaremos desproporcionadamente los impuestos cuando la economía nacional apenas crecerá un 2% y los niveles de desempleo se dispararán.

Al margen de ese punto, está el hecho de que los contribuyentes tendríamos que reclamarle a la administración la devolución de los dineros captados  entre los años 2008 y 2001, correspondientes  al 2 x 1000 de la sobretasa al área metropolitana, ya que durante el periodo el cobro fue considerado ilegal y por  tanto quienes lo ordenaron podrían haber transgredido el código penal. Anualmente el Distrito de Barranquilla percibió 8.400 millones de pesos por ese concepto, de tal manera que sumados los recaudos de los últimos ocho años tendría que devolver cerca de 67 mil millones de pesos. ¿Quién o quienes serán los culpables de semejantes yerros en materia tributaria?

Y no es que los barranquilleros no queramos pagar impuestos, no es que nos neguemos a aceptar nuevas tarifas ni a colocar recursos para beneficio del desarrollo territorial e institucional. No, lo que creemos es que el Estatuto Tributaria se ha aprobado de espaldas a la realidad de los barranquilleros. El tema no es que se cobren los impuestos, de lo que se trata es que haya una canasta impositiva justa que establezca tarifas de manera oportuna y razonable en un ambiente de consenso y aceptación de la verdad socioeconómica de cada quién. En eso es mejor el pensamiento flexible que la terquedad de un mandatario que se cree infalible.

El Alcalde Char tiene la meta de recaudar 400 mil millones de pesos este año por concepto de impuestos. Nos parece un sueño de hadas, una auténtica utopía. Lo que la mayoría de los barranquilleros piensa es que el nuevo estatuto tributario se volvió un arma contundente para el empobrecimiento distrital, para restarle competitividad a la ciudad y para retrasar los proyectos sociales. Alcalde Char: préstele atención a lo que le dice el pueblo, rectifique a tiempo, revise el Estatuto Tributario y coloque las tarifas a niveles acordes con la capacidad de pago de la gente. Cobre, recaude bastante pero con sentido de justicia social. De lo contrario, perdemos todos. Pierde usted como Alcalde y perdemos nosotros como ciudadanos de un territorio que tiene derecho a una mejor suerte. 

 

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