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A votar por la pureza de la democracia y el liderazgo con resultados para la gente |
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Escrito por José David Name Cardozo
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Viernes, 30 de Octubre de 2009 13:43 |
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Colombia es la única República de América Latina que puede mostrar, orgullosamente, una historia electoral ininterrumpida, no obstante las guerras civiles que debió enfrentar nuestro país. Nuestra tradición electoral se remonta al año de 1830, cuando adquirimos vida institucional propia para constituirnos en Nación independiente, tras librarnos del yugo de la colonia española. Por esta razón, Colombia es una de las democracias más sólidas del continente. Aquí están garantizados el derecho al voto y otras formas de participación ciudadana que permiten la legitimidad del Estado, el ejercicio de gobierno mediante la expresión de la voluntad popular y la conformación de un cuerpo legislativo que lleva la vocería del constituyente primario.
El articulo 103 de la Constitución política de 1991 establece que "Son mecanismos de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía: el voto, el plebiscito, el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa y la revocatoria del mandato. La ley los reglamentará."
En este orden de ideas debemos tener muy claro que es un derecho y un deber de todo ciudadano colombiano elegir a conciencia a sus gobernantes y legisladores, tanto en el plano nacional como en el Departamental, distrital y municipal. Si logramos ejercer de la mejor manera ese sagrado derecho, podremos estar seguro de poder contar con un gobierno y unas corporaciones legislativas en capacidad de garantizar el logro de niveles más altos de bienestar social.
El voto libre y espontáneo, a conciencia, nos permite elegir a los mejores gobernantes y a los mejores congresistas. Todo colombiano mayor de 18 años, hombres y mujeres, con excepción de quienes integran la fuerza pública, pueden votar libremente. Si ejercemos una ciudadanía responsable, participamos para hacer más saludable la vida pública. En Colombia no es una obligación legal votar, pero es clara la necesidad de votar libremente para seguir blandiendo las banderas de una democracia pura que escoge sabiamente a los líderes que con resultados saben servirle a la gente.
Es un imposible legal, moral y ético hacerles el juego a los mercaderes de la democracia. La política no puede ser un negocio particular para el beneficio de unos pocos. La participación democrática y electoral debe ser para llevar a los más altos sitiales de la patria a quienes, como nosotros, pensamos 24 horas al día en programas, planes y proyectos orientados, exclusivamente, al desarrollo político, económico y social de nuestra Nación.
Hay que decirle no a la política corrupta, hay que denunciar y rechazar la compra ilegal de votos y hay que acabar con las redes de poder que sólo buscan el bienestar personal, en desmedro de la felicidad colectiva. Vender el voto es venderle el alma al infierno y al desastre nacional. Hay que votar libres y bien, por los mejores, por quienes tienen compromiso social para mejorar nuestra calidad de vida.Encuentra aquí todo la información necesaria para la inscripición de cédulas y demás trámites necesarios para la votación de marzo de 2010.
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