Me preocupa el afán que tienen ciertos precandidatos y candidatos a la Presidencia de la República, para que un dirigente de la Costa Caribe acepte ser su fórmula electoral a la Vicepresidencia del país. Creo que es una dignidad importante. Quien la ostenta tiene la oportunidad de viajar al exterior y de dirigir un grupo de programas que están más cargado de retórica que de realidades. Para la hoja de vida personal y profesional es un hecho trascendente, pero a la Costa Caribe creo que de nada le serviría anclar en ese cargo a otro de sus hijos durante cuatro años. Estoy convencido de que la Vicepresidencia de la República es un pergamino adicional de lujo en la vida política y una vez termina de ejercerse lo único bueno que deja son contactos de alto nivel para no quedarse desempleado al finalizar el periodo constitucional. Los ex Vicepresidentes suelen regresar a la vida académica para dirigir universidades o tener contratos de consultoría con ellas u orientar medios de comunicación alternando una significativa representación gremial. Pero de la Vicepresidencia de la República a las regiones nada les queda.
Cuando Rafael Núñez alcanzó el Solio de Bolívar recibió continuas bofetadas de los diputados interioranos que cuando veían inversiones para la Costa Caribe lo acusaban de estar atentando contra el interés nacional, entendido este como las aspiraciones que tenían y los beneficios que debían recibir los Departamentos de la Región Andina. Nuestro ilustre Presidente de la República oriundo de Cartagena de Indias tuvo que claudicar en muchas ocasiones para que le dejaran destinar a su región lo poco que podía asignar con el fin de promover su desarrollo. Incluso debió aceptar que en la Constitución de 1886 se colara el principio de la centralización política y descentralización administrativa, con el cual se le sigue negando veladamente a la Costa Caribe su necesaria autonomía porque a pesar de que en la nueva Carta Política de 1991 aparecen los artículos 306 y 307, en el fondo lo que prima es el deseo de mantener el poder centralizado y descentralizada la solución de los problemas trasladando más competencias a los departamentos y minimizando los recursos presupuestales. Asi, ¿para qué descentralización? Si con un Presidente de la República de nuestra tierra nos cerraron el paso egoístamente desde el interior del país, imagínense ustedes qué puede hacer un Vicepresidente de la República cuyas funciones escasamente le dan para una cómoda visita a la Casa de Nariño. Recientemente, durante el Gobierno de Ernesto Samper, tuvimos Consejero Presidencial y no pasó nada. En el Gobierno de Andrés Pastrana el Vicepresidente fue un ilustre caribeño pero no fue mucho lo que pudo hacer porque ese cargo maneja una chequera de bajas cifras. En el Gobierno de Uribe también hemos tenido altos asesores presidenciales sin que hayan podido ir más allá de los consejos comunales en la Región y de la eliminación de algunos obstáculos a ciertas inversiones. Hago alusión a todo esto por que quiero decirles a los candidatos y precandidatos presidenciales que en la Costa Caribe no queremos más Vicepresidentes de la República, que no intenten dorarnos la píldora para seguir vendiéndonos sueños de hadas y que no pierdan el tiempo vendiéndonos la idea de que esa posición, por muy distinguida que sea, resolverá nuestros males. En la Costa Caribe queremos pasar de la retórica a los compromisos concretos. Deseamos que el programa de gobierno que sea inscrito en la Registraduría Nacional contemple aspectos reales, que le de rienda suelta a la autonomía regional, que especifique las obras públicas regionales que tendrán el aval de la Nación y que apoye vigorosamente nuestras metas de progreso socioeconómico. No queremos más candidatos presidenciales promeseros, a cambio de la Vicepresidencia de la República pedimos obras públicas que nos saquen de la pobreza, la marginalidad y el atraso en que actualmente nos encontramos. Queremos más empleo porque la creación de puestos de trabajo es la mejor política social de un Estado. Deseamos un Presidente de la República que no nos de contentillos, sino que nos haga parte de las fortalezas que tiene la Nación para seguir convirtiendo en desarrollo concreto el inmenso potencial que podemos movilizar para beneficio de todos los colombianos. Si quieres conocer más respecto de mi pensamiento político en relación con los asuntos regionales, visita www.votocaribe.com
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