|
Cuando una institución como la Cámara de Comercio de Barranquilla deteriora su índice de confianza y la credibilidad ciudadana por cuenta de equivocaciones directivas, lo que se espera es la proverbial y sabia corrección del rumbo por parte de una administración ceñida a la ética, la moral y la transparencia.
Por su carácter eminentemente cívico, su capacidad aglutinadora de la comunidad empresarial y su aporte al desarrollo socioeconómico local, regional y nacional, las Cámaras de Comercio son organizaciones que deben brillar por el buen ejemplo, la concertación, el consenso, la tolerancia y la convivencia pacífica.
Mucho deben agradecerle el Departamento del Atlántico y Barranquilla a esta Cámara de Comercio nuestra, que pronto conmemorará sus primeros 100 años de existencia. La ocasión es propicia para borrar los sinsabores que dejan administraciones recientes que no se caracterizaron precisamente por la transparencia y el buen juicio, pese a algunas iniciativas cívicas y empresariales suyas que alcanzaron el éxito. A propósitos de estos temas, transcribo a continuación la carta que le dirigí al Presidente Ejecutivo de Camcomercio, Luis Fernando Castro Vergara, proponiéndole una mayor transparencia de la entidad a su cargo: Apreciado doctor Castro: Permítame expresarle mis congratulaciones a usted y por su conducto a la distinguida Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Barranquilla, con motivo de la reciente aprobación del nuevo Código de Ética y de Buen Gobierno, tema que es trascendental para el futuro de la institución que dignamente preside y en especial la recuperación del perfil corporativo dentro de la comunidad empresarial de nuestro Departamento. Como quiera que en los últimos años se presentaron acontecimientos que colocaron en duda ante la opinión pública regional y nacional el manejo probo y transparente de los recursos públicos y privados a cargo de la entidad es saludable y reconfortante conocer que, gracias al liderazgo de la Junta Directiva y a la dinámica de trabajo que usted ha impuesto a la Presidencia Ejecutiva, el objetivo de hoy es el restablecimiento de la confianza y credibilidad de todos los sectores de nuestra sociedad civil. Sin embargo, quiero aprovechar esta feliz circunstancia para transmitirle inquietudes propias y las derivadas de comentarios de redes cívicas virtuales del Atlántico y Barranquilla, en relación con el nuevo Código de Ética y de Buen Gobierno. Aunque lo que he analizado del documente me parece claro y bien elaborado, comparto la preocupación de quienes advierten que las inhabilidades e incompatibilidades en la contratación deben señalarse tanto para el manejo de los recursos públicos como los privados, sea cual fuere el monto de ellos. Del mismo modo tendrían que establecerse prohibiciones más expresas sobre la existencia de sociedades comerciales creadas entre miembros de la Junta Directiva, ya que en el pasado esto ha servido para generar suspicacias ciudadanas lesivas a la imagen de la institución. También es importante que el Manual de Contratación de la Cámara de Comercio imponga límites a los procesos de compra de bienes y servicios del grupo de entidades que reciben asistencia y tutoría de la entidad, como el Parque Cultural del Caribe, la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta, Carnaval S.A., Fundación Zoológico, Fondo Regional de Garantías, e Incubar, entre otras. Teniendo en cuenta que se avecina el nuevo periodo de elección de Junta Directiva, integrada mediante votación de los afiliados y comerciantes inscritos y designación del Gobierno Central, sería importante e interesante promover entre los candidatos que hagan públicas sus declaraciones de renta e informen de su patrimonio antes y después del ejercicio directivo, con el fin de evitar las sospechas que en el pasado se levantaron frente a algunos miembros. Comparto la idea de que los aspirantes a la Junta Directiva publiquen durante un tiempo prudencial sus respectivas hojas de vida y una propuesta programática acorde con el Plan Maestro de la Cámara de Comercio, para que vía Web la comunidad en general y particular la empresarial, puedan manifestar a tiempo las observaciones respectivas. Es evidente que frente al proceso electoral tanto la Junta Directiva como la Presidencia Ejecutiva, tienen una gran responsabilidad en la determinación del escenario de transparencia que brindará la institución a todos los participantes, ya sean candidatos o votantes. Es deseable que en las próximas elecciones no quede un ápice de duda ni se asome la sombra de una gestión amañada a favor de unos aspirantes, en detrimento de otros. Estoy seguro que usted y toda la directiva están empeñados en una imagen diferente y que sabrán darles a mis comentarios la adecuada interpretación que merecen. Con sentimientos de consideración y aprecio, Cordialmente, José David Name Cardozo Senador de la República Públicado en el Diario La Libertad, Lunes 19 de abril de 2010
|