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Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena, Sucre y San Andrés Islas, quieren cumplir lo que dicen los artículos 306 y 307 de la Constitución de 1991, en el sentido de avanzar hacia la creación de la Región Administrativa y de Planificación, RAP, para luego convertirse en entidad territorial. A ese anhelo no vamos a renunciar los caribeños ni lo vamos a negociar con ningún gobierno nacional.
El pasado viernes tuvimos en Barranquilla la gratísima visita del Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, acompañado de dos de sus ministros más distinguidos: el del Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras y el de Hacienda y Crédito Público, Juan Carlos Echeverry. El primero es la máxima expresión de la voluntad política en el país y los otros dos manejan las relaciones con los partidos, el congreso, la ciudadanía, la justicia y los ingresos y gastos de la Nación.
El poderoso triunvirato del poder central estuvo en la capital del Atlántico reunido con los gobernadores de la Costa Caribe colombiana, a quienes les presentaron el proyecto de ley que ha estructurado la administración nacional sobre nuevo ordenamiento territorial y la creación del Fondo de Compensación Regional que sería el apalancamiento financiero de una concepción del Estado colombiano más moderna, equitativa y redistributiva. Pero antes que salir optimistas, los gobernadores como la clase política, la dirigencia empresarial y la vocería social, nos fuimos decepcionados del encuentro porque la iniciativa del Ejecutivo no recoge el verdadero sentir de la Costa Caribe respecto de la autonomía regional y se aparta del proyecto que le fue entregado por el grupo de nuestros expertos que trabajó en ella durante los últimos cinco meses. El proyecto que llevó el grupo de gobernadores de la Costa al Presidente Santos y sus Ministros, dice en sus artículos 33 y 34, lo siguiente en sus apartes fundamentales: “Artículo 33. Regiones Entidades Territoriales. Las regiones administrativas y de planificación podrán ser convertidas por el Congreso de la República mediante ley, en regiones que tengan el carácter de entidad territorial. Para ello se requiere que la región administrativa y de planificación haya funcionado durante un (1) año y que la Comisión de Ordenamiento Territorial expida concepto favorable. “Artículo 34. La administración y el gobierno de las regiones territoriales, corresponde a la Asamblea Regional y al Gobernador Regional. El Gobernador Regional, que será el jefe de la administración y el representante legal de la misma, será elegido por voto popular, en la misma fecha e igual periodo que el de los Gobernadores de los departamentos, y por la circunscripción regional. Podrá ser reelegido por una sola vez”. Los dos artículos del proyecto oficial sobre la materia, expresan: “Artículo 33. Consejo Regional de Planeación. Créase el consejo regional de planeación como instancia técnica y asesora de la región Administrativa de Planificación. El consejo regional de planeación estará integrado por los gobernadores del departamento de la región que la conformen con una presidencia pro témpore, por el término que la región establezca en el acto de Constitución y creación. "Artículo 34. Regiones Entidades Territoriales. Las regiones administrativas y de planificación podrán ser convertidas por el Congreso de la República mediante ley, en regiones que tengan el carácter de entidad territorial. Para ello se requiere que la región administrativa y de planificación haya funcionado durante dos (2) años y que la Comisión de Ordenamiento Territorial expida concepto favorable”. Las dos iniciativas están de acuerdo en el qué, pero se apartan en el cómo y los pasos subsiguientes a la creación para tener un esquema de administración y autonomía más consistente con las aspiraciones de la Región Caribe. Por lo pronto debemos decir que estamos insatisfechos. No podemos hablar de rupturas ni de conflictos ni de finales de la luna de miel entre el gobierno nacional y la región, porque apenas es un primer encuentro de una serie que seguramente tendrá discusiones muy fuertes y estresantes. Pero deseamos que el resultado final sea favorable a nuestros intereses y estoy seguro que así lo entenderá la administración de Juan Manuel Santos. En la Costa Caribe se impone estar más unidos que antes, en el marco de un esquema que respalde la unidad nacional pero que no le quiebre las alas a la concepción de un Estado Regional para beneficio de todos.
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