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En diálogo que sostuvo con la W radio, el Ministro de Minas y Energía Mauricio Cárdenas Santamaría terminó dándome la razón sobre el mal estado de las tuberías del sistema energético nacional y la necesidad de repensar la infraestructura instalada por los efectos negativos del cambio climático y el recrudecimiento del invierno. Poliductos y gasoductos con más de 20 o 30 años de instalación han colapsado en diferentes zonas del país ante inusuales comportamientos fluviales y largos periodos de lluvias descontroladas (Ver presentación).
En Dos Quebradas, Risaralda, el estallido de la tubería provocó 11 muertes y en cercanías de la Isla Cabica, Municipio de Soledad, Atlántico, ribera Oriental del Río Magdalena, un tramo del tubo entró en una emergencia que causa en estos momentos una situación de crisis que inicialmente afectó el servicio eléctrico y luego obligó a declarar un racionamiento programado del servicio de gas natural en la región Caribe, según resolución del Ministerio de Minas y Energía Nro. 180056 del 18 de enero de 2012. En otras importantes zonas del país igualmente se han registrado y registran controles en el suministro del energético. ¿Qué tan previsivos hemos sido ante el tema? ¿Qué tanto no hemos sido claros en la información a los colombianos? ¿Nos han dicho toda la verdad respecto de los estados de crisis? ¿Tendremos que seguir colocando más muertos y asumiendo multimillonarias pérdidas económicas por cuenta de los retrasos en las soluciones que se debieron advertir tiempo atrás?
Es de esperar que el Gobierno Nacional, teniendo al frente a un Ministro preparado y competente de la talla del doctor Mauricio Cárdenas Santa María, sea capaz de coordinar al máximo la superación de la emergencia actual en un plazo máximo de tres semanas y al mismo tiempo conduzca un debate sano y reflexión sobre el repensamiento de la infraestructura energética nacional, así como las condiciones positivas y negativas del mercado para mantener situaciones monopolísticas que por su misma naturaleza terminan siendo altamente perjudiciales. El país no puede seguir cometiendo ni repitiendo errores, particularmente en momentos en que la economía presenta uno de los mejores panoramas y requerimos la mayor eficiencia y eficacia en la prestación de los servicios públicos esenciales. He resuelto colocarme al frente de este debate en el Senado de la República y ante la urgencia de hacerlo he recibido expresiones de solidaridad y apoyo de muchos legisladores que también están profundamente preocupados con los hechos de las últimas semanas. La idea no es llegar a sacrificar a nadie, sino ilustrarnos sobre las más altas conveniencias nacionales y continuar ejerciendo un compromiso social que significa defender los intereses y derechos de poblaciones enteras expuestas a graves riesgos. Es vital ser juiciosos y responsables en el estudio y debate que propone el Congreso de la República con la participación del Gobierno Nacional, operadores privados y otros especialistas que tienen mucho que aportar al respecto. El cambio climático y los próximos inviernos prometen eventualidades catastróficas, razón por la cual debemos estar preparados. Poliductos y gasoductos deben ofrecer la mayor confiabilidad a sectores residenciales y productivos. El servicio no puede ser siquiera regular, debe brindarse con excelencia y total seguridad. Al lado de este debate, independientemente de la importancia del sistema eléctrico de interconexión nacional, otro análisis que debemos hacer se refiere a procesos institucionales para garantizar la autonomía de las regiones en términos de generación, transmisión y distribución para que en el caso de la Costa Caribe, por ejemplo, la interconexión sea el soporte y no el único factor de superación de una crisis. En este orden, es menester estudiar la construcción de nuevas térmicas a gas y a carbón en la misma zona de explotación de estos energéticos y no en puntos distantes de ellas que complican su transporte y hacen más vulnerable el servicio. El país debe ser capaz de garantizar la autosuficiencia regional en materia de servicios públicos y un sistema interconectado y confiable que hoy, en el caso eléctrico, ha evitado que la Costa Caribe sufra mayores perjuicios. Pero esa posibilidad de reacción no puede ser óbice para reemplazar la autosuficiencia porque ayer pudimos enfrentar una voladura de torre, pero qué pasa si la guerrilla nos vuela tres o cinco torres al mismo tiempo? Por favor visite www.josedavidname.com o escríbame a
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Publicado en La Libertad el 23 de enero de 2012
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