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Acaba de publicarse el primer Informe sobre Desarrollo Humano para el Caribe, en el que se muestra como el aumento de la violencia y el azote de las pandillas amenazan las economías de los países de la gran cuenca.
“El delito se ha convertido en uno de los principales desafíos que amenazan las economías y los medios de vida de los países del Caribe”, sentencia el Informe presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). A excepción de Barbados y de Surinam, los índices de homicidios, incluso los relacionados con las pandillas, han aumentado significativamente en los últimos doce años, en todo el Caribe, mientras en otras partes del mundo han disminuido o se han estabilizado.
“La violencia limita las decisiones de las personas, amenaza su integridad física y corrompe sus vidas” expresó Helen Clark, Administradora del PNUD, en la ceremonia de lanzamiento del informe. Se habla de la necesidad de replantear los enfoques para abordar el delito y la violencia, y ofrecer seguridad. “Necesitamos enfoques centrados en la seguridad ciudadana y debemos abordar las causas de este reciente aumento de delitos violentos, incluso la exclusión política, económica y social”, declaró Helen Clark. El nuevo estudio recomienda que los gobiernos del Caribe implementen programas de prevención de delitos juveniles, a través de la educación, y que ofrezcan oportunidades laborales a los sectores urbanos marginalizados de bajos recursos. Precisa el cambio de enfoque, de uno que se centre en la protección estatal a uno que se centre en la participación y la seguridad ciudadana, promoviendo el cumplimiento de leyes justas, responsables y más respetuosas de los derechos humanos. La región de América Latina y el Caribe, donde vive un 8,5 % de la población mundial, es víctima del 27 % de todos los homicidios del mundo. El índice estimado por la Comunidad del Caribe (CARICOM) revela que el costo de los delitos relacionados con pandillas oscila entre 2,8 % y 4 % del PIB de la región, tanto a través del costo de la policía y como resultado de los ingresos perdidos por la encarcelación de los jóvenes y la reducción del turismo. Como caribeños que somos, en Barranquilla se nos refleja esa cruda realidad. Quienes me conocen de cerca y de lejos saben de mi profundo amor por Barranquilla y lo mucho que sufro las penalidades de la tierra que me vio nacer. Me preocupa profundamente el clima de descomposición social que estamos viviendo. Barranquilla se nos volvió hoy el sitio preferido de las bandas criminales y el centro de operaciones para la ejecución de órdenes sicariales a cualquier hora del día y de la noche. Al lado de la zozobra y el terror que siembran los asesinos, tenemos una insostenible ola de inseguridad en calles, residencias y establecimientos comerciales, producto de la actividad de pandillas y delincuentes comunes que buscan satisfacer placeres y adicciones a costa de quienes trabajan honradamente por el pan de cada amanecer. El Comandante de la Policía Nacional en el Departamento del Atlántico tendrá muy buenas intenciones y el propósito de cumplir con los postulados de su oficialidad, pero lo cierto es que la inseguridad se le salió de las manos y la delincuencia hace su agosto en plenas narices de la institución. No quiero parecer un ave agorera de desastres, pero me siento con la responsabilidad y el deber ciudadano de alzar la voz para pedir en nombre de la comunidad desprotegida una acción más eficaz y eficiente de nuestra fuerza pública. Por eso le he solicitado al señor Director de la Policía Nacional, General Oscar Naranjo, que convierta a Barranquilla en su centro de operaciones por varios días, tal como lo hizo recientemente con Cali y Medellín. Es urgente que venga. Esperamos su respuesta positiva. Por el bien de Barranquilla y su gente. Si nos demoramos en reaccionar, es muy probable que lo delitos y la criminalidad terminen destruyendo la confianza en el desarrollo futuro, reduciendo la competitividad de las industrias y los servicios existentes e imponiendo una seguridad costosa, que deteriora el ambiente inversionista, como se advierte para toda la cuenca del Gran Caribe. Por favor visite www.josedavidname.com o escríbame a
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Publicado en el diario La Libertad el 13 de febrero de 2012
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