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En Soledad debe volver a reinar la honestidad pública PDF Imprimir E-mail
Escrito por José David Name C   
Martes, 20 de Marzo de 2012 00:00

“Queda claro que la fortaleza de las instituciones reside en la legitimidad, o sea, en la confianza de las comunidades que depende por una parte de sistemas de creencias vigentes en ellas y de otra, de su eficacia”.

La frase es del abogado, catedrático, ex Magistrado y ex Diplomático, Jesús Vallejo Mejía, quien además recalca que “las creencias en los títulos de los gobernantes funcionan si ellos responden a las necesidades que les plantean las comunidades. Los malos gobiernos terminan erosionando la legitimidad; en cambio, los gobiernos eficaces la vigorizan”.

Las citas me parecen oportunas respecto de la situación que hoy vive el Municipio de Soledad, el segundo más poblado del Atlántico y uno de los más dinámicos dentro del Área Metropolitana de Barranquilla.

En Soledad se han confabulado distintas expresiones delictivas, desde el paramilitarismo hasta la conformación de grupos de profesionales dedicados a inventar diversos mecanismos para la sustracción de cuantiosos recursos públicos del ente territorial, dineros que en lugar de ser destinados a los programas de salud y educación públicas, mejoramiento de la infraestructura, fortalecimiento de la seguridad y atención a los sectores de alta vulnerabilidad, fueron a parar a los bolsillos de funcionarios deshonestos.

En Soledad la gente de bien quiere creer y confiar en sus instituciones, vale decir en la Alcaldía Municipal y el Concejo, pero cada vez que se levanta el ánimo se denuncian nuevos sucesos como ocurrió recientemente con la revelación del Presidente Juan Manuel Santos sobre 7 mil estudiantes fantasmas que se relacionaron para desviar partidas de la educación pública. Hechos como ese son un golpe mortal a la legitimidad institucional soledeña, porque hacen resurgir la incredulidad comunitaria ante sus autoridades.

Debo decir que en el actual Alcalde de Soledad, doctor Franco Castellanos, reconozco un luchador político ejemplar y un deseo inmenso de rescatar las buenas costumbres en la administración pública local. Ganó limpiamente las elecciones, la gente sigue con expectativa sus anuncios y goza de un compás de espera para que pueda trabajar tranquilo en el plan de desarrollo y otras tareas urgentes y prioritarias.

Pero me llama poderosamente la atención que en su gobierno se encuentren personas que ayer estuvieron relacionadas con la administración de José Zapata e incluso tienen relación directa con los estudiantes fantasmas. Es increíble que esas personas, que muy pronto tendrán que responder preguntas ante los investigadores de la Fiscalía, salten de los tableros de las escuelas a conducir los escenarios de la planificación sin ningún tipo de sonroja ante los cuestionamientos a su gestión anterior.

Señor Alcalde Franco Castellanos y señores del Concejo Municipal, si no lo sabían, ustedes tienen adentro al enemigo de sus buenos propósitos y es hora de que se pellizquen, adelanten y promuevan los respectivos juicios político-penales contra quienes han contribuido a la tragedia de Soledad. Lo digo con profundo respeto y ferviente deseo de que en Soledad vuelva a reinar la honestidad pública y predominen la moral, la ética y la transparencia en lo más sagrado de su institucionalidad. 

En el Municipio de Soledad hace rato se plantaron tres deidades negativas a las que se referían los griegos cuando ciertos estados anímicos requerían un adecuado sistema legal. Esa denominada fatídica trinidad está integrada por: Eris, o el espíritu de pendencia que subvierte el orden: Bía, que es la fuerza que se enfrenta al derecho; e Hybris, o la incontinencia que excede los límites del derecho, transformando lo justo en injusto, según lo explica Alfred Verdross, en “La Filosofía del Derecho del Mundo Occidental”, UNAM, México, 1962, p. 12).

Esas son las deidades que deben ser erradicadas del territorio soledeño para reivindicar el bienestar colectivo, para depurar el manejo de lo público y devolverle a la gente de bien el desarrollo socioeconómico a que tiene derecho.

Claro que también debe trabajarse mucho la cultura ciudadana porque le cabe mucho de razón al profesor Antanas Mockus cuando sostiene que los desvaríos sociales “surgen de una cultura ciudadana muy deficiente, por lo que es necesario, por una parte, educar a la comunidad en los hábitos democráticos y de respeto a la legalidad, comenzando por el más sagrado de los derechos que es el de la vida, y por otra, hacer que los gobernantes realicen gestos simbólicos que den ejemplo y susciten en la gente la voluntad de sujetarse a a la normatividad”.

Señor Alcalde, señores Concejales, ciudadanía toda, en Soledad no puede seguir descuadernándose la institucionalidad. Por favor visite www.josedavidname.com o escríbame a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 Publicado en La Libertad el 20 de Marzo de 2012


 

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