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Nuestro reto de ser amables, sostenibles y más competitivos PDF Imprimir E-mail
Escrito por José David Name C   
Lunes, 23 de Abril de 2012 00:00

Hace unos cuatro años, con la tutoría del Departamento Nacional de Planeación, el Gobierno Central puso en marcha el programa de ciudades amables, que en el Plan de Desarrollo “Prosperidad para Todos” del Presidente Juan Manuel Santos fue fortalecido y enriquecido con los presupuestos de sostenibilidad y competitividad, en procura de un progreso económico y social más armónico y generoso con el ser humano.

Me dedico hoy a este tema porque la semana pasada acompañé a la Ministra de Vivienda, doctora Beatriz Uribe Botero, al Departamento de Arauca, para la presentación de un proyecto de diez mil soluciones de vivienda, en el contexto del programa de ciudades amables. Además, en Barranquilla con el auspicio de la Financiera de Desarrollo Territorial, Findeter, y el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, se efectuó un seminario para la promoción de la sostenibilidad y competitividad, temas fundamentales en tiempos de calentamiento global, adaptación al cambio climático y alta preparación ante la globalización económica y la puesta en marcha de tratados de libre comercio.

Todo esto es más que la presentación de una oferta institucional y los lineamientos generales de la política de vivienda. El Gobierno en cabeza de la Ministra Uribe hace un llamado a los alcaldes para que “ahora se concentren en la formulación de proyectos habitacionales, dando prioridad a la población desplazada, a los damnificados por el invierno y a la que se encuentra en extrema pobreza.”

El proyecto de Ciudades Amables invita a la promoción de cambios en la modernización urbana en pro del progreso de las ciudades, a pesar de un sistema urbano complejo y diverso en el que muchas capitales registran problemas dada la escasez del suelo urbanizable y el espacio público, amén de una baja penetración del sistema de financiación de vivienda.

A partir de estas y otras limitaciones, las acciones de Ciudades Amables miran atentamente el mejoramiento de la señalización, la información al usuario, los estímulos al uso del transporte público y no motorizado, las restricciones al uso del automóvil, la programación semafórica centralizada y la modernización del transporte público a través de software especializado, entre otros aspectos.                  

Ciudades Amables tiene especial énfasis en ciudades capitales como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga y Pereira, pero también apoya procesos en Arauca, Armenia, Manizales, Montería, Neiva, Pasto, Santa Marta, Sincelejo, Valledupar y Villavicencio.

Ciudades Amables es uno de los pulmones de la política de vivienda, cuyo presupuesto asciende a $95.207.861 billones, dentro del Plan ‘Prosperidad para todos'. Un objetivo es identificar macroproyectos de infraestructura en el marco del Plan Maestro de Transporte que hace parte de la locomotora para este sector y el de vivienda, incluyendo las denominadas "ciudades amables" que son igualmente una oportunidad para generar empleo en zonas vulnerables.

Hablamos de un país y de unas ciudades que tienen que garantizar el acceso a acueducto y alcantarillado a segmentos de la población no cubiertos, reducir los asentamientos precarios en las áreas urbanas periféricas y adelantar acciones para la mitigación de riesgos naturales y desarrollar esquemas eficientes y sostenibles de movilidad urbana en las ciudades.

En opinión de la Ministra Uribe Botero, la formulación de proyectos de renovación urbana y la implementación de la política de mejoramiento integral de barrios hacen parte del conjunto de estrategias fundamentales de la cartera de Vivienda, Ciudad y Territorio, para promover el desarrollo de ciudades amables y sostenibles en Colombia.

En este orden, existen 4 proyectos estratégicos de renovación urbana que deben convertirse en ejemplo para el resto de ciudades. Son ellos la renovación del Centro Administrativo Nacional - CAN, en Bogotá; el macroproyecto del Centro Occidente de Colombia - San José, en Manizales; el proyecto Parque Comunero en Bucaramanga y el plan de la Avenida del Ferrocarril, en Santa Marta.

En el caso de Barranquilla, el Ministerio apoya una serie de procesos que apuntan a propiciar el desarrollo ordenado del distrito. Hablamos del macroproyecto urbano para el corredor del transporte masivo (Transmetro) para Barranquilla y Soledad; de la formulación del Plan Parcial de renovación urbana "Borde Occidental del Río Magdalena"; del Macroproyecto "Villas de San Pablo", proyecto integral de desarrollo urbano con el que se construirán 20 mil viviendas; y del acompañamiento en la revisión y ajuste al Plan de Ordenamiento Territorial.

El campo es amplio y promisorio. Para estimular la sostenibilidad de las ciudades, el Ministerio de Ambiente cuenta a corto plazo con 500 millones de dólares, mientras que el fomento de la competitividad tiene cifras de financiación que superan los 5 mil millones de dólares a corto y mediano plazos.

Aquí el Caribe colombiano, al igual que otros centros urbanos del país, cuentan con una opción inigualable. Mandatarios departamentales y locales, clase política, gremios, empresarios y sectores sociales tenemos una inmensa responsabilidad para aprovecharla. En ser amables, sostenibles y más competitivos está uno de nuestros grandes retos. Por favor visite www.josedavidname.com o escríbame a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Publicado en La Libertad el 23 de abril de 2012


 

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