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Con el ajedrez político en movimiento, al ciudadano común y corriente lo invaden varias inquietudes. Por ejemplo, ¿la designación de Germán Vargas Lleras en el Ministerio de Vivienda busca rescatar la popularidad del Presidente Juan Manuel Santos o al mismo tiempo es una combinación de este propósito con la apertura de una vía hacia la candidatura presidencial de quien venía fungiendo como Ministro del Interior? Es apenas natural que un Presidente quiera mantener siempre en alto su buena imagen ante la opinión pública y trabajar en aquellos frentes de más alta incidencia popular es lo más sensato, como ocurre ahora con la nueva política de vivienda cuyo anuncio coincide con encuestas que restan puntos a la favorabilidad del Jefe del Estado. La nueva puerta a la vivienda propia para los pobres, fue un tema de la campaña a la primera magistratura de Germán Vargas Lleras en el pasado debate. Entonces, nadie mejor para liderarla que quien la concibió para impulsarla y ejecutarla.
Las políticas son para generar mejor calidad de vida, bienestar social, progreso económico, paz política y reconciliación colectiva, entre otros aspectos. Si en este caso logran darse los resultados esperados, el Presidente Santos y su Ministro Vargas Lleras merecerán los reconocimientos populares que son inherentes a satisfacer necesidades de la población y la tenencia de vivienda es uno de los más grandes anhelos del ser humano. Para el Dane, “La vivienda en un sentido amplio se entiende como un bien complejo que satisface un amplio conjunto de necesidades, le corresponde garantizar la protección y abrigo frente al medio físico y social, la separación y aislamiento para lograr la privacidad de la familia y cumplir con funciones básicas para la sobrevivencia y la perpetuación de la especie como la preparación y consumo de alimentos, el aseo personal, el reposo, la recreación, la procreación y la crianza”. Es claro que el acceso a la vivienda representa un proceso continuo de transformación, participación y cambio social que aumenta la libertad y el bienestar de las personas, en la medida en que contribuye al desarrollo de sus potencialidades y capacidades, así como a la acumulación de riqueza. La vivienda es símbolo de paz comunitaria y con ella se mueven otros factores de política social como la generación de empleo. Es decir, hacer viviendas es construir desarrollo social, equidad y armonía. En la superación del déficit habitacional encontramos uno de los grandes desafíos de este y futuros gobiernos nacionales, de la mano con las administraciones departamentales, distritales y municipales. Pero en un país diverso regionalmente como el nuestro, la responsabilidad de quien dirige las políticas es infinita y se basa fundamentalmente en el reparto equilibrado de las oportunidades y si algún sesgo debe existir en su manejo, ese debe orientarse hacia las zonas que menos tienen. Para el nuevo Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, Germán Vargas Lleras, el mensaje de la Costa Caribe colombiana es muy claro. Siete de los trece departamentos con más alto déficit de vivienda están en la Región Caribe. San Andrés (78.6%), La Guajira (76.35%), Córdoba (78.16%), Magdalena (66.05%), Sucre (66.05), Bolívar (61.74%) y Cesar (51%). Atlántico es el departamento 21 con 39.07 % de déficit. Chocó encabeza la lista con el 92.43%. Si el país y el Gobierno reconocen la gigantesca deuda social con estas regiones, uno aspiraría a que en desarrollo de la nueva política de vivienda reciban los mayores recursos del presupuesto nacional para quitarles el lastre de los indignos primeros lugares que concede la pobreza extrema. Tanto el Presidente Juan Manuel Vargas como el Ministro Germán Vargas Lleras están aún en mora de cumplir mucho de lo que anunciaron durante la campaña electoral, a pesar de la expedición de una tímida ley de ordenamiento territorial, el nuevo Sistema General de Regalías y las inversiones en infraestructura que en principio constituyen un escenario mejor al que se tenía antes. Y la política de vivienda podría ser uno de los mejores termómetros para medirlos a futuro frente al compromiso de erradicar la pobreza en la Costa Caribe. Facilitar una vivienda a millares de caribeños y chocoanos pobres sería devolverles el sentido de pertenencia por su tierra, reconectarlos con actividades productivas y actividades comunitarias, recreativas y deportivas que son esenciales para apartar al ser humano de la violencia política, el rencor, el vicio y el maltrato intrafamiliar. La Costa Caribe y el Chocó esperan que de la nueva política de vivienda provenga un clima más apropiado para el desarrollo social equitativo. Por favor visite www.josedavidname.com o escríbame a
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Publicado en La Libertad el 30 de abril de 2012
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