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Quienes presenciamos de cerca y seguimos el drama de millares de familias por las inundaciones de noviembre de 2010 en el Sur del Atlántico, sabíamos que sería bien difícil y compleja la tarea de reconstrucción dado el impacto devastador del fenómeno natural y el volumen de recursos económicos que demandaba volver a la normalidad.
Al Presidente Juan Manuel Santos le correspondió inaugurar su mandato constitucional con una de las peores tragedias que ha registrado el país en los últimos años, con especial énfasis en el Sur del Atlántico y otras zonas de la Costa Caribe colombiana. En este contexto nacieron Colombia Humanitaria, el Fondo de Adaptación y una trascendental ley de la República para la gestión del riesgo y la prevención de desastres.
Es muy probable que todo lo que ha tenido que hacerse no se repita por la experiencia que ha significado la emergencia ininterrumpida entre el 2010 hasta la fecha, amén de la gran demostración de solidaridad de los colombianos y de la comunidad internacional para aportar a los fondos que requiere la descomunal tarea de rehabilitación urbana y rural.
Sin embargo, se han presentado retrasos e inconvenientes que en el caso del Sur del Atlántico dejaron al descubierto la incapacidad de gestión y la falta de liderazgo del entonces Gobernador Eduardo Verano De La Rosa, quien en lugar de facilitarle a su sucesor la exitosa culminación del proceso lo que hizo fue dejarle mayores problemas y una cuestionada labor de asistencia humanitaria a los damnificados, así como un poco claro balance de obras ejecutadas. Es muy seguro que por este motivo la administración pasada se negara sistemáticamente a hacer la rendición de cuentas que se le reclamaba respecto de la reconstrucción.
Con la colaboración de la doctora Cecilia Álvarez (Gerente del Fondo Adaptación), y los doctores doctor Everardo Murillo (Gerente de Colombia Humanitaria), y Carlos Iván Márquez (Director de Gestión del Riesgo), el Gobierno que preside José Antonio Segebre ha podido agilizar las tareas llevándolas a un punto más esperanzador para los pobladores afectados.
Sin embargo, el desafío aún es inmenso. El 25 por ciento de la tierra continúa inundada en el sur del Atlántico. El pasado 29 de mayo, el Presidente Juan Manuel Santos hizo otra histórica visita a nuestro Departamento y entregó un balance de trabajos, recursos y obras que bien vale sacar de un recinto cerrado para trasladarlo a un espacio abierto a la comunidad que es la que más debe conocer ese informe. Las cifras que se entregaron se quedan en titulares de prensa, radio y televisión, cuando la idea es que la comunidad sea más consciente del tremendo esfuerzo que hacen las autoridades nacionales, departamentales y locales.
En una primera fase de su reporte, el Presidente Santos afirma que en el caso del Atlántico son 89 obras, de las cuales 8 se hallan en estado crítico, o sea que se han ejecutado en menos del 40 por ciento. La inversión humanitaria asciende a 315 mil millones de pesos. Hay licitaciones abiertas para acueducto y alcantarillado en 8 municipios, serán construidas 16 mil viviendas, la solución a los problemas eléctricos avanza, se invierten 55 mil millones de pesos en colegios afectados, y el gran total es del orden de 1.6 billones de pesos sumándole la estabilización de la zona del Canal del Dique. Creemos sinceramente que más adelante podrá decirse, aunque parezca un contrasentido, que valió la pena la tragedia porque el Sur quedará mejor de lo que estaba. No obstante, el camino hacia allá es tortuoso.
De todo lo que dijo el Presidente lo que más incomodó a los diputados de la Honorable Asamblea es que se afirmara que la reconstrucción del Sur del Atlántico está lista en un 88 por ciento. Los informes de prensa descontextualizaron al mandatario. Él aseguró literalmente que el 88 por ciento de las pequeñas obras ha sido ejecutado y que faltan por conocerse los resultados de las grandes obras que están licitándose o en proceso. A esa parte le falta otra no menos importante según lo reafirma el Jefe de Estado. “Queda también un gran reto y es la parte productiva, la parte de poner al sur del Atlántico nuevamente a ser una economía dinámica que genere ingresos para la gente, que genere empleo para la gente. Allí también hay una serie de proyectos que estamos poniendo en marcha con el Gobernador y con los alcaldes”. Desconocer el esfuerzo que se hace sería un exabrupto y una ofensa a un Gobierno preocupado por la suerte del Sur del Atlántico. Pero la gente de esta gran despensa regional espera y reclama una rendición de cuentas más detallada y precisa sobre las obras, para que exista absoluta claridad sobre lo que había y lo que habrá antes y después de la tragedia. Estoy seguro que el Presidente Juan Manuel Santos no tendrá inconvenientes en hacer esa rendición de cuentas en la propia zona del desastre. Por favor visite www.josedavidname.com o escríbame a
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Publicado en La Libertad, el 4 de junio de 2012
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