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Ya es suficiente con la tragedia que ocurre en el Departamento del Magdalena, en donde las exportaciones de carbón están dejando sin playas las zonas turísticas de Santa Marta, El Rodadero y Pozos Colorados. En el Atlántico no podemos repetir ese nefasto episodio. Eso no es lo que quiere el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y es lo que estoy seguro tendrá en cuenta la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, a la hora de estudiar una solicitud que le hicieron para la construcción de un puerto de carbón en jurisdicción de las playas de Santa Verónica en el Departamento del Atlántico.
En el actual Plan de Desarrollo, el Congreso de la República dejó estipulado que la Visión 2020 del turismo debía ser: “Para el año 2020 Colombia habrá posicionado la actividad turística como una de las de mayor importancia para el desarrollo económico del país, generadora de empleo y eficiente redistribuidora de ingreso; por consiguiente, será un país que habrá fortalecido la competitividad de sus productos y destinos en un trabajo que permitirá una relación armónica nación-región, donde los sectores públicos nacional y local jugarán un papel determinante en la generación de condiciones óptimas para el desempeño empresarial. “En ese orden de ideas, Colombia habrá definido unos productos básicos en los que recogerá toda su oferta turística nacional. Las regiones se habrán especializado en ofertas con altos niveles de diferenciación y los municipios se habrán comprometido en programas de mejoramiento en diferentes frentes teniendo como objetivo la competitividad de sus productos turísticos. “Esos temas y productos son: turismo cultural (que incluye turismo histórico, arqueología, gastronomía, fiestas, carnavales, expresiones religiosas, etnoturismo); turismo de naturaleza (que incluye ecoturismo, avistamientos, agroturismo); turismo de aventura (que incluye prácticas deportivas recreativas, de aventura (tales como espelismo, canotaje, parapente, canopy, entre otros.) y buceo recreativo); sol playa (que incluye balnearios, turismo náutico); turismo de congresos, eventos e incentivos (que incluye convenciones, ferias especializadas, torneos deportivos, negocios); turismo de salud (que incluye tratamientos médico asistenciales y tratamientos alternativos como la balneoterapia, talasoterapia, termalismo y spa). A nivel internacional Colombia se habrá concentrado en atraer turistas de altos ingresos, para lo cual habrá fortalecido su capacidad de investigación de mercados y de promoción”. En ese contexto, es muy claro lo que deben emprender el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, las gobernaciones, las alcaldías, las agencias de viajes, los hoteles y restaurantes, así como las universidades y escuelas técnicas y tecnológicas, para satisfacer las exigencias de un sector en el que tenemos enormes posibilidades pero que hemos abandonado a la fuerza inercial del desarrollo. En materia turística no es solo contar con playas y camas, es importante avanzar en políticas, planes, proyectos, construcción de infraestructura y capacitación del recursos humano para que en muy poco tiempo podamos sobrepasar los 35 mil nuevos empleos que generó el sector en el primer semestre de 2012 y las multimillonarias inversiones en hoteles gracias a los incentivos tributarios recientes. En el caso del Departamento del Atlántico, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, recomienda hacer énfasis en el área de los Negocios en lo que se refiere a Barranquilla, y en lo Etnocultural, el sol y las playa, así como lo recreativo. Tenemos ventajas grandes para explorar y explotar tales campos. Barranquilla tiene hoy un proceso de desarrollo dinámico y solo esperamos se superen ciertas diferencias gremiales para consolidarlo. Cada municipio del Atlántico tiene algo para sorprendernos. En consecuencia, el desafío es trabajar por estructurar nuestro portafolio y oferta turística para el público nacional y extranjero, pero nunca para permitir que otras inversiones avasallen y destruyan un patrimonio que es sagrado, más ahora cuando el cambio climático y el calentamiento global causan estragos en nuestro entorno natural. Estoy convencido de que la ANI tiene los argumentos técnicos para descartar la construcción de un puerto carboníferos en playas del Atlántico y que dirigirá a sus proponentes a pensar en las áreas disponibles de Barranquilla. Pero ante cualquier posibilidad, es mejor que todos los atlanticenses unamos fuerzas desde ya y digamos NO a la construcción de un puerto carbonífero en el sector turístico de nuestro departamento. Por favor visite www.josedavidname.com o escríbame a
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Publicado en La Libertad el 1 de octubre de 2012
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