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Dije durante la convención del Partido Social de Unidad Nacional, La U, realizada en Corferias Bogotá el pasado 28 de marzo, que un partido político con alma es aquel que hace sentir sus voces de manera contundente para consolidar una vocación democrática y expresarle a sus seguidores que mantiene firme el compromiso de contribuir al progreso y gobernar con énfasis en el desarrollo social. En La U nacimos y hemos venido creciendo alrededor del proyecto de la seguridad democrática que, como bien lo ha expuesto el señor Presidente de la República, (Mi Presidente) doctor Álvaro Uribe Vélez, ha señalado la ruta de un proceso de transformación nacional que nunca antes soñábamos. Los resultados son evidentes y como lo manifiestan millares de seguidores con sus voces de apoyo, estamos convencidos de la necesidad de seguir ejecutando este proyecto político en cabeza del actual jefe de Estado. En nuestro magno evento político, sin duda uno de los acontecimientos más sobresalientes del primer trimestre del año, sentí el acompañamiento y la presencia de más de 600 delegados que llegaron desde el Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba, Cesar, Guajira, Magdalena, Tolima, Meta, Norte de Santander, Santander, Guainía, Nariño e incluso San Andrés Islas para darnos su respaldo y coadyuvar nuestra designación como integrante de la Dirección Nacional Alterna del Partido de la U. Me complace y enorgullece que haya ocurrido así. A todos les agradezco muy sinceramente.
A los compañeros de bancada en el Congreso de la República también les doy mis agradecimientos porque con su solidaridad y afecto, nos han hecho sentir que hoy la política en Colombia está más viva que nunca. El capítulo que escribimos este 28 de marzo es la señal inequívoca de un partido de la U fortalecido, renovado en sus estructuras de dirección general para modernizarse y encarar la campaña electoral que inicia con un proyecto político coherente y ambicioso en términos de reivindicaciones sociales para esa inmensa franja de compatriotas que aún son víctimas de la marginalidad y el abandono. Nuestras regiones, en especial la Caribe que represento orgullosamente, confían en lo que la U puede bridarles para acabar con tantos años de discriminación y pobreza. Estoy seguro que en la U no seremos inferiores a ese reto y ejerceremos toda nuestra fuerza política en beneficio de todos los departamentos, distritos y municipios sin distingos de ninguna especie. Estaremos muy atentos al trámite de la nueva ley de ordenamiento físico territorial, cuyo primer borrador fue presentado por el Gobierno Nacional a la reciente cumbre de gobernadores en la ciudad de Medellín. Del mismo modo esperamos la presentación del proyecto de reforma tributaria territorial, que busca dinamizar y ampliar la base impositiva departamental para generar mayores recursos con destino a la inversión social, de tal manera que puedan desactivarse y erradicarse factores objetivos y subjetivos de la violencia en nuestras ciudades y campos. Brindaremos especial atención al proceso de ejecución de los planes departamental de agua potable y saneamiento básico, para que cada día haya menos colombianos sedientos y enfermos por las pésimas condiciones higiénicas de su entorno. Desde la U también estaremos vigilantes de lo que ocurra con los planes nutricionales, el fortalecimiento de la educación, la prestación de los servicios de salud con calidad y oportunidad las 24 horas del día, al tiempo que velaremos por la recreación y el deporte, la cultura, la participación ciudadana, el control político a la inversión pública, el desarrollo económico, la generación de empleo, la protección al medio ambiente, la defensa de los derechos de niños, niñas, jóvenes, hombres, mujeres y adultos mayores. También daremos especial prelación a quienes han sido víctimas del conflicto armado en Colombia, procurando que los programas gubernamentales lleguen a donde tienen que llegar para la atención de los desplazados, huérfanos, viudas y viudos, a quienes la violencia les ha arrebatado su patrimonio y familias. La U sigue defendiendo y ayudando a consolidar la política de seguridad democrática pero también es muy consciente de la necesidad de profundizar la agenda social para cerrar cada vez más la brecha de las desigualdades en nuestro país. Firmeza contra los violentos y corazón abierto para proteger y defender los derechos de los más necesitados en las regiones colombianas
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