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Acaba de iniciarse el segundo semestre de nuestro tercer periodo legislativo en el Congreso de Colombia. Lo hacemos enfrentando los retos de la reforma política, la ley de los partidos y el referendo que pidieron más de cuatro millones de compatriotas, tres temas que sin duda concentrarán gran parte de los esfuerzos por la complejidad del consenso que debe lograrse. En el Senado de la República estamos dispuestos a emplearnos a fondo y con todo rigor para sacar adelante la agenda común e incluso superar las expectativas existentes.
En este orden de ideas, nos comprometimos a trabajar lunes en la evacuación y análisis de los proyectos económicos, mientras que de martes a jueves avanzaremos en los debates de control político y asuntos complementarios. En mi caso personal tengo especial interés en el referendo sobre el agua, entendiendo que es indispensable y urgente analizar las objeciones preliminares que ha hecho el Jefe del Estado a esta iniciativa. Nos esperan 90 días de intenso trabajo, jornadas llenas de reuniones a cualquier hora del día y de la noche, repletas de acuerdos y desacuerdos, abundancia de llamadas y correos electrónicos con sugerencias y recomendaciones para garantizar el éxito de la tarea legislativa.
Votaré siempre en defensa de los más altos intereses nacionales y en correspondencia con los objetivos del Gobierno que lidera el Presidente Álvaro Uribe Vélez. Vamos a responderle al pueblo colombiano y al proyecto político de la seguridad democrática. Frente a mi país tengo claro el rumbo que debemos tomar y hacia donde debe apuntar la tarea legislativa para que lo alcanzado en estos seis años no se venga al suelo y por el contrario tengamos más seguridad democrática, más desarrollo económico y más progreso social mediante programas de vivienda de interés social, protección al medio ambiente, atención a las personas vulnerables, mejor y más salud, mejor y mayor educación, entre factores que reivindican la dignidad humana. En el horizonte regional estoy convencido de la importancia que tiene revitalizar y reprogramar la agenda del desarrollo costeño, para que el Caribe colombiano pueda superar el estado de pobreza y miseria en que hoy se encuentra, a pesar de ser uno de los territorios más estratégicos del país para conquistar los mercados externos y seguir afianzándonos como potencia energética con el carbón, el gas natural, el ferroníquel, el oro, la energía eléctrica, los biocombustibles, y los campos eólicos, entre otras fuentes. Del mismo modo es indispensable insertarnos con toda firmeza en el análisis y discusión del nuevo proyecto de ley de ordenamiento territorial, cuyo borrador acaba de ser presentado por el Gobierno Nacional en la cumbre de gobernadores de Medellín la semana pasada. También abordaremos el estudio que se refiere a la reforma tributaria territorial para mejorar los ingresos de nuestros departamentos. Seguiremos luchando por la provisión de recursos para continuar atendiendo los programas sociales del Atlántico, así como los proyectos agropecuarios. La protección contra las inundaciones, el saneamiento fiscal de los municipios, el programa de agua potable, el plan de carreteras, el impulso al turismo, más y mejor salud, educación con calidad y buenos colegios, asistencia nutricional y el desarrollo institucional, son tareas de las que estaremos muy pendientes. De Barranquilla nos preocupa todo y aunque seguiremos atentos a que se concreten todos los apoyos que se anuncian por parte de la Nación, vigilaremos lo que ocurre en la administración distrital para que finalmente no se dilapiden las esperanzas de miles de barranquilleros que confiaron en quien hoy rige los destinos de la ciudad. En el seno de la Comisión V insistiré en los debates de control político, convocando inicialmente al Ministro de Minas y Energía para que explique lo que viene ocurriendo con las tarifas del servicio eléctrico, asi como al Presidente de Ecopetrol para que nos rinde cuenta sobre las compras que viene adelantando esta compañía bandera de nuestro país. También permaneceré alerta en relación con el futuro de mi colectividad política. Trabajaré por el fortalecimiento y consolidación del Partido Social de Unidad Nacional, La U, y desde la Dirección Política Alterna contribuiré a que mantengamos el rumbo y nuestra vocación de servicio a los colombianos, así como a la continuidad del proceso que iniciamos a buena hora con el doctor Álvaro Uribe Vélez, nuestro ilustre Presidente de la República.
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