 Varios temas no me dejan conciliar el sueño con tranquilidad y hasta me producen pesadillas porque se han convertido en una especie de "coco" asustador. Uno de ellos es el futuro del sector salud en el Departamento del Atlántico.
En primer orden está mi preocupación por el sistema de salud departamental y me llaman poderosamente la atención las continuas mentiras del Gobernador, Eduardo Verano de la Rosa, sobre el particular. La deuda que tiene el sector con el Gobierno Nacional superaría ya los 70 mil millones de pesos y lo más grave es que desde el Palacio Departamental siguen pidiendo más dinero para un proceso de salvación que no llega y que sólo juega a la complicidad y al tape-tape de los horrores en los que incurrió la administración del Gobernador Carlos Rodado Noriega, premiado posteriormente con una flamante Embajada en España.
El símbolo del más espantoso desastre administrativo y financiero es el Hospital Universitario Cari Alta Complejidad, que reemplazó al fatídico Hospital Universitario de Barranquilla mediante liquidación que decretó Rodado Noriega. Más de 300 mil millones de pesos ha costado poner a funcionar el Cari y hoy, dos años después, el Gobierno de Verano tiene que reconocer que el nuevo Hospital no fue capaz de ser autosuficiente ni de dar los resultados financieros para cumplir el convenio de compromiso suscrito con el nivel central. Para no liquidar al Cari, la Gobernación vuelve a pedir más plata a Bogotá. Ese es el colmo del cinismo.
El Gobernador Eduardo Verano de la Rosa tiene la conciencia empeñada con la administración Rodado y uno no termina de explicarse porqué, al margen del apoyo electoral que recibió del ilustre ex Ministro conservador.
El Gobernador Verano ha sido un cómplice incondicional del desbarajuste financiero e institucional que provocó Rodado Noriega, situación caótica heredada que es la principal responsable de la salud atlanticense esté al borde del nockout y difícilmente pueda recuperarse de muchos años de desorden y corrupción.
Desde hace tiempo vengo exigiendo que se diga toda la verdad en esta materia y otras que también huelen a feo. Le he solicitado de todas las formas posibles al Gobernador Verano que se nos informe de manera clara, eficiente y transparente sobre cómo está la situación en los distintos hospitales públicos y privados del Departamento.
El doctor Verano debe dedicarse a administrar más y a politiquear menos. Me cuentan que el Gobernador anda en campaña electoral defendiendo al partido liberal, mientras la salud se le derrumba en sus propias narices. Y en otros asuntos los problemas no son menores, por ejemplo, en la educación igualmente hay un panorama altamente preocupante.
Todos los días me hablan de las reuniones del Gobernador Verano con sus amigos políticos y me dicen que de lo que menos comentan es de la solución a los graves problemas que afronta el Departamento porque el único tema en el orden del día es cómo sacar senadores y representantes amigos y cómo apoyar un candidato liberal a la Presidencia de la República. Semejante desfachatez mientras la salud se le derrumba al Gobernador Verano en sus propias narices.
Vale la pena recordarle al señor Gobernador del Atlántico que la salud no es un juego, es un derecho básico y universal que a todo ser humano le corresponde. El Gobernador no puede hacerse el de la vista gorda y mirar para otro lado.
Con mi equipo estoy trabajando en análisis y fórmulas alternativas de solución para superar los quebrantos que hoy padece la salud atlanticense. Si hay voluntad política, los problemas se pueden resolver. De lo contrario, nuestra gente más pobre y necesitada está condenada a la muerte sin que nadie la socorra.
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