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La exposición ante los medios de comunicación así como el posicionamiento en sitios web y las redes sociales de internet, son importantes para medir niveles de simpatía y visualizar aspectos programáticos de un candidato presidencial, pero jamás podrán reemplazar la sustentación amplia y documentada en plaza pública de una propuesta de gobierno.
Si bien es cierto que el miedo y el terror que impusieron durante muchos años los actores del conflicto armado encerraron las campañas políticas, hoy han cambiado significativamente las circunstancias urbanas y rurales gracias a la política de seguridad democrática del Presidente Álvaro Uribe Vélez. Lo cual quiere decir que los candidatos tienen garantías para su desplazamiento por todo el país, pero los gastos y las apretadas agendas obligan a resúmenes programáticos que en la mayoría de los casos son reemplazados por las respuestas que deben darse a los otros competidores o a los temas específicos de coyuntura nacional en el momento.
A pesar de los folletos, las cartas personalizadas, las entrevistas, los debates televisivos utilizando aquel o este formato, la lluvia de encuestas que cambian de la noche a la mañana sus resultados, los avisos mínimos en los periódicos porque sus costos son exagerados, las cortas intervenciones de los aspirantes en los horarios triple A de la televisión pública y privada y los jingles radiales, entre otros medios del proceso de comunicación política, la realidad es que la gran mayoría de los colombianos no está en capacidad de decir que conoce a cabalidad la propuesta de gobierno de determinado candidato presidencial. Saben que unos quieren continuar la formidable obra de gobierno de Uribe y que otros se empeñan en negar los éxitos que implica el restablecimiento de la seguridad ciudadana y de la confianza inversionista. La gran mayoría de la población sabe que el 30 de mayo tiene que salir a votar en las elecciones presidenciales, pero le hace falta conocer cuál es el rumbo que habrá de tomar el país si eligen a Santos, a Mockus o a Noemí Sanín, por mencionar sólo los que aparentemente puntean en las preferencias ciudadanas. A Santos lo relacionan como el más digno sucesor de Uribe, Mockus es la gran novedad virtual y propagandística, y Noemí es la mujer que escogió la segunda fuerza política nacional. Pero falta conocer mucho más. Como Senador de la República y miembro de la Dirección Alterna del Partido Social de Unidad Nacional, La U, respaldo integral e irrestrictamente a Juan Manuel Santos como candidato a la Presidencia de la República. Soy consciente de que su programa de gobierno debe trascender más porque está bien concebido para conservar lo positivo de los ocho años de la Administración Uribe, mejorar lo defectuoso de ella y asegurar dentro de su propia concepción de Estado la prosperidad democrática de nuestra Nación. Sin embargo, la propuesta de gobierno de cada candidato está perdida en el lodazal de la propaganda sucia y en la intención malévola del descrédito por parte de los indeseables. Importa más una inocente fumada de marihuana que la creación del Fondo de Estabilización en el exterior para contener la enfermedad holandesa producto de la inversión en el sector minero – energético o la racionalidad en la nueva estructura tributaria. Tenemos que hacer a un lado la propaganda asquerosa. Es urgente despojarnos de la porquería de la calumnia porque así no se construye país y más bien se contribuye a ahondar la confusión de nuestro electorado. Por eso me atrevo a proponer que durante 4 días consecutivos, se sortee para cada uno de los candidatos en vivo un espacio de 150 minutos por la televisión y la radio públicas nacionales para presentar a los colombianos su propuesta de gobierno. Serían 22 horas y media de transmisión, es decir, un promedio de 5 horas y media por día, entre las 6 de la tarde y las 12 de la medianoche, con resúmenes cada media hora por los canales privados y las estaciones de radiodifusión. Es el mejor aporte que los medios de comunicación y las autoridades que los regulan pueden hacerle a nuestra democracia para que primen la sabiduría y el buen juicio al momento de votar por el próximo Presidente de Colombia. Yo se porqué Santos es la mejor opción para no retroceder, pero sí para avanzar¿usted sabe a conciencia cuál es la suya? Dios quiera que todos tengamos la posibilidad de saberlo a conciencia.
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