|
Como ciudadano y como Senador de la República nacido en esta tierra, he decidido expresar todo mi apoyo al denominado Voto Caribe, la consulta popular que se realizará el próximo domingo 14 de marzo para medir cuánto deseamos convertirnos en entidad territorial autónoma, con patrimonio y gobierno propios. Jamás he sido indiferente a la región. En mis tiempos de bachillerato y universidad, así como durante el periodo de especialización y servicio diplomático en el consulado de Colombia en Nueva York en los Estados Unidos, permanecí atento al proceso de desarrollo costeño.
Vi a mi padre y sus aliados políticos abrirse a verbo limpio con distintos gobiernos del centralismo aristocrático de este país, en defensa de las aspiraciones regionales y del derecho a un desarrollo más justo y equitativo. De esa historia y las polémicas por la ejecución de proyectos como Urrá, la Planta de Camperos, la Planta de Hierro Esponja, la Planta de úrea y amoniaco, la recuperación del rio Magdalena, el Dique Direccional, la reactivación agropecuaria, el restablecimiento del ecosistema de la Ciénaga Grande del Magdalena, la creación del Corpes Costeño y el cese de la violencia narco-para-guerrillera, entre otros cruciales aspectos, aprendí mucho para madurar un sentimiento y un compromiso Caribe, al igual que la voluntad para seguir respaldando todas nuestras luchas en procura de un mejor destino. He estudiado y revisado nuestro pasado y presente para llenarme de razones válidas que le den mayor fortaleza a las convicciones que debemos abrigar dentro del propósito de brindarnos un futuro diferente, con amplias oportunidades de progreso. Sin exclusiones ni discriminaciones. Con esta mentalidad llegué y fundamenté gran parte de la gestión durante mi primer periodo constitucional como Senador de la República. He sido fiel a mi Región Caribe y seguiré siéndolo. Aunque me interesa también que una mejor calidad de vida llegue a las puertas de otras regiones colombianas abandonadas, porque igualmente han sido victimas del maniqueísmo centralista. Desde la suscripción del Compromiso Caribe entre autoridades y sociedad civil de la región, expresé mi propósito de colaborar y contribuir al logro de todos sus postulados, particularmente lo relacionado con la nueva Ley de Ordenamiento Territorial para despejar el camino institucional hacia los artículos 306 y 307 de la nueva carta política de 1991, que nos permiten la definición autónoma del destino que queremos, sin separatismos ni absurdos enfrentamientos con el centro. Hace aproximadamente dos años, promoví reuniones con varios sectores firmantes del Compromiso Caribe y los invité a un gran encuentro regional legislativo para darle más templanza a la solidaridad política de nuestros congresistas, pero desafortunadamente no fue posible acomodar las agendas. Me complace que se haya dado la convocatoria al Voto Caribe para que la participación ciudadana en las elecciones del próximo 14 de marzo, refrende con amplitud y grandeza lo que hemos venido propugnando en los últimos años para convertirnos en Región Caribe. Respeto las voces preocupadas que se han alzado en la Región frente al Voto Caribe, pero llamo a toda la ciudadanía a que acuda masivamente a las urnas a elegir un amplio número de congresistas de la Costa y a decirle al resto del país que estamos dispuestos a asumir con responsabilidad y honestidad el desafío de la entidad territorial caribeña. Sea cual fuere el resultado del 14 de marzo, no podemos incurrir ni en triunfalismos ni en derrotismos porque ahora más que nunca se impone la necesidad de debatir y acordar de la mejor manera lo que estamos reclamando nos dejen ser: Región Caribe. Región Caribe Ya, con responsabilidad y profundo amor de patria. Vamos todos por el Voto Caribe. La meta es superar el millón de votos. Si nuestro corazón vota por la región, que nuestra mente reflexione po.
|