UNA MUJER PARA ENDEREZAR EL RUMBO DEL PAÍS

miércoles, 27 de mayo de 2026 a las 07:00 AM Columnas

Pase lo que pase este 31 de mayo, Colombia no volverá a ser la misma. Las próximas generaciones recordarán esta elección como el punto de quiebre para una sociedad asfixiada por la incertidumbre y la polarización. Lo que se juega este domingo es el rumbo de la nación.

En medio de tanta división, esta cita electoral nos obliga a decidir si votamos con emoción o con memoria. Hacía décadas que el voto no tenía tanto poder de demolición o de construcción. Esta vez no saldremos solo a cumplir una cita con la democracia; saldremos a definir si el país aguanta el rumbo actual o exige un giro de timón definitivo.

Quien asuma la presidencia durante el periodo 2026-2030 no tendrá una tarea fácil. Es por eso que, más que promesas, necesitamos una persona con un liderazgo firme, responsable y profundamente comprometido con la protección de la vida, los bienes y la honra de todos los colombianos, tal como lo establece la Constitución Política. Colombia necesita un mandatario capaz de devolver la confianza en las instituciones, enfrentar la inseguridad y garantizar estabilidad en momentos de incertidumbre social y económica.

Estoy convencido de que Paloma Valencia tiene el carácter y la experiencia que exige este momento de quiebre. Mientras que el debate político se alimenta del conflicto permanente, ella entiende que el verdadero reto es coser un país roto. Colombia no aguanta más peleas de esquina; necesita una visión capaz de reactivar la economía, devolverle el norte a las instituciones y sentar a los colombianos a hablar, en lugar de ponerlos a confrontar.

La agenda económica de Paloma Valencia da en el clavo de las urgencias actuales. Su propuesta va más allá de defender la democracia en abstracto; se aterriza en incentivar la inversión privada, destrabar el crecimiento empresarial y generar empleo real. En lugar de recetas teóricas, su visión ofrece un salvavidas para la economía y una ruta clara para devolverle la estabilidad y la certidumbre a millones de colombianos que hoy ven el futuro con desconfianza.

Mi apoyo a Paloma Valencia es total y sin rodeos, precisamente porque en el panorama actual hacen falta su carácter y su lucidez. Su trayectoria no es de discursos de balcón, sino de trabajo legislativo serio. Ha demostrado en el Congreso de la República que tiene el peso intelectual para liderar los debates más complejos del país y, sobre todo, el carácter para sostener sus posturas en escenarios difíciles. En ella confluyen el conocimiento técnico y la firmeza.

Es el momento de que una mujer asuma el mando con la firmeza que exige una nación agobiada. No necesitamos promesas vacías, sino posturas definidas ante los grandes problemas estructurales del país. Es el momento de creer en una Colombia más grande, más fuerte y con más oportunidades.

Este domingo 31 de mayo la pasividad no es una opción. Ir a las urnas con memoria y sin presiones es el verdadero examen ciudadano. Al final del día, el voto no es solo para escoger un nombre en el tarjetón; es el mecanismo para rayar la cancha y decidir el rumbo de la nación. Tú compromiso con Colombia se demuestra votando, no dejes que otros elijan por ti.