LA CARRERA DEL HIDRÓGENO VERDE

sábado, 18 de abril de 2026 a las 07:00 AM Publicación

A nivel mundial, el hidrógeno verde viene tomando fuerza convirtiéndose en sinónimo de soberanía y descarbonización. Ya la discusión no está centrada en su viabilidad, sino la velocidad con la que las potencias cierran alianzas y movilizan capitales para asegurar su suministro. En este escenario, la ventaja competitiva de Colombia es innegable, pero los recursos por sí solos no garantizan el éxito. El país tiene el desafío urgente de aterrizar la planificación en proyectos industriales reales si no quiere perder su oportunidad de ser un actor indispensable en el mercado global.

La envidiable combinación de recursos renovables y ubicación estratégica posiciona a Colombia en la producción de hidrógeno a precios altamente competitivos. No obstante, el éxito de esta apuesta depende de la consolidación de los cinco 'hubs' identificados por el Gobierno y la cooperación alemana (GIZ): las zonas de la Costa Caribe, Antioquia y el Valle del Cauca. Estos nodos representan mucho más que puntos en un mapa; son zonas estratégicas donde la oferta y la demanda coinciden. El principal reto es resolver las tareas pendientes: infraestructura, financiamiento y estabilidad normativa.

Este gran salto hacia una economía del hidrógeno exige, ante todo, una movilización masiva de capital que abarque desde la producción hasta el consumidor final. No estamos ante un reto menor: necesitamos adaptar infraestructura, como las actuales redes de gas natural, para el transporte y almacenamiento, transformando lo que hoy es potencial técnico en activos rentables. Pero el financiamiento es solo una cara de la moneda; nada de esto será sostenible si no invertimos con la misma decisión en capital humano. El éxito a largo plazo de esta industria depende de nuestra capacidad para formar el talento especializado que operará y escalará esta revolución energética.

Como en el sector energético, la confianza no se construye con promesas, sino con certezas; la industria del hidrógeno verde no admite improvisaciones: o hay estabilidad normativa y reglas de juego claras, o simplemente no habrá inversión. Hablamos de proyectos que exigen capitales masivos y décadas para madurar, donde cualquier cambio regulatorio dispara el riesgo y espanta a los socios estratégicos. Ya hicimos la parte difícil: poner los cimientos con la Ley 2099 de 2021 y trazar una Hoja de Ruta seria. Gracias a eso, el país pasó de los planes a la acción. Ahora, el reto es no retroceder. Preservar y fortalecer lo que ya construimos es fundamental para que los inversionistas sigan viendo en Colombia un socio confiable y de largo plazo.

El país tiene todo para liderar la revolución del hidrógeno en la región, pero el potencial no se traduce automáticamente en éxito. Llegar a la cima exige profundizar lo que ya iniciamos y resolver, sin más demoras, los nudos técnicos y financieros que frenan los proyectos. El hidrógeno verde puede ser el gran motor de nuestra economía, pero el mercado global no nos va a esperar. Si no actuamos con una coordinación real y sostenida, seremos simples espectadores de cómo otros países cierran brechas y se quedan con las posiciones estratégicas que hoy están a nuestro alcance.